Preso en la fosa del dolor,
llamó a la puerta un ruido
ajeno a mis pensamientos,
-un sentimiento extraviado- pensé,
un sentimiento que busca en quien
posarse, en quien encontrarse,
quizás solo sea el último suspiro
débil y cansado de suicidar
la última gota sobria de mi soledad,
quizás solo me quede eso y nada más.
llamó a la puerta un ruido
ajeno a mis pensamientos,
-un sentimiento extraviado- pensé,
un sentimiento que busca en quien
posarse, en quien encontrarse,
quizás solo sea el último suspiro
débil y cansado de suicidar
la última gota sobria de mi soledad,
quizás solo me quede eso y nada más.
El beso y sus recuerdos, cansados, arrastran
sus pies hacia la puerta, convirtiendo
el frío y solitario crujir de cada peldaño
en cada paso hacia la muerte de la
ignorancia –abrí la puerta- y como
era de esperar, nadie en la oscuridad,
ningún sentimiento nuevo en quien creer
y suspiros nuevos que dejar caer,
quizás sea mi mente delirante de amar,
quizás sólo me quede eso y nada más.
sus pies hacia la puerta, convirtiendo
el frío y solitario crujir de cada peldaño
en cada paso hacia la muerte de la
ignorancia –abrí la puerta- y como
era de esperar, nadie en la oscuridad,
ningún sentimiento nuevo en quien creer
y suspiros nuevos que dejar caer,
quizás sea mi mente delirante de amar,
quizás sólo me quede eso y nada más.
Quedó callado y volvió a llamar,
con otro intento de suicidar la soledad,
y volvió a despertar en mí, las ganas
de amar, mas dormida, en el
sueño más inmerso me hallo,
entre sábanas de gélida esperanza,
entre colchones de dura realidad.
Quizás todo sea un sueño y todavía
quede mi deseado despertar,
quizás solo me quede eso y nada más
con otro intento de suicidar la soledad,
y volvió a despertar en mí, las ganas
de amar, mas dormida, en el
sueño más inmerso me hallo,
entre sábanas de gélida esperanza,
entre colchones de dura realidad.
Quizás todo sea un sueño y todavía
quede mi deseado despertar,
quizás solo me quede eso y nada más
En cada verso escribo cada intento
por volver a escuchar ese cálido
ruido al llamar para mi despertar, mas
siempre que abro encuentro la oscura
y vacía soledad, y en ese sobrio momento
me confieso -Deseo el regreso del beso
que un día marchó, el que despierte en mi
las ganas de amar, mas quizás sólo me quede
“preso el beso que quedó en cada verso”,
Quizás solo me quede eso y nada más.-
por volver a escuchar ese cálido
ruido al llamar para mi despertar, mas
siempre que abro encuentro la oscura
y vacía soledad, y en ese sobrio momento
me confieso -Deseo el regreso del beso
que un día marchó, el que despierte en mi
las ganas de amar, mas quizás sólo me quede
“preso el beso que quedó en cada verso”,
Quizás solo me quede eso y nada más.-
